Las niñas y los niños también están indignados. Paco Lara

Las niñas y los niños también están indignados

A la luz de lo que están protagonizando los jóvenes en España y en el norte de África, en las grandes ciudades de América del Norte, en Europa, sería interesante  también hacer una reflexión en la que participen los niños y niñas, los jóvenes que aún no han cumplido dieciocho años, que aún no han llegado a la mayoría de  edad.

Esta reflexión no pretende abarcar todos los aspectos de su vida diaria pero sí quisiera llamar la atención sobre algunos de ellos.

Y como lo que plantea el movimiento, puesto de manifiesto el 15M, nada queda cerrado. Más bien se convierte en un interrogante para toda la sociedad de parte  de los más jóvenes.

Somos conscientes, nos habéis hecho conscientes, de que las propuestas elaboradas son importantes en la medida que abren una ventana a la solución de los  problemas que nos atañen. Son una respuesta, contraria, muchas veces, a las recetas que nos imponen los medios de comunicación, los partidos políticos,  distintas a lo que “se ha hecho siempre”. Pero qué duda cabe que son respuestas a la pregunta que se hace la ciudadanía en general: ¿merece la pena el sistema  de convivencia que nos estamos dando?

Las continuas rupturas que se crean, los aprovechados que se enriquecen con nuestra inercia, el desarrollo sin control de la codicia de las personas, el sentido  acomodaticio que nos invade, nos ha obligado, nos ha impulsado, a levantar la voz.

Se os ha oído de modo general porque los adultos estábamos acostumbrados a no otros, a no tener en cuenta  Vuestro parecer, a no escucharos, acostumbrados siempre a llevar la razón. Por eso no teníais acceso, nadie os  lo ha facilitado, a los medios de comunicación oficiales. Estabais en el borde del camino, como esperando  vuestra oportunidad. Cuando encontrasteis una posibilidad de comunicación al margen de lo tradicional  habéis sabido aprovecharla. Y habéis puesto a la luz de todos, jóvenes y viejos, lo que era un clamor social.