SUMARIO COOPERACIÓN EDUCATIVA KIKIRIKI, 79 (DICIEMBRE 2005- FEBRERO 2006)
EDITORIAL:
La escuela no es una preparación para la vida, debe ser la vida en sí.
*DEBATE: Modernidad – Postmodernidad
Introducción al debate
Modernidad – Postmodernidad: ¿Es el pensamiento de Freire una alternativa a la racionalidad habermasiana? . – Juan Ramón Rodríguez Fernández
*DOSSIER:
La investigación escolar salta a la red
La investigación escolar salta a la red. – Francisco J. Pozuelos Estrada
Investigación escolar y las tecnologías de la información y comunicación (TIC): algunos obstáculos, riesgos y limites. – Francisco J. Pozuelos Estrada
Hablemos más de métodos de enseñanza y menos de máquinas digitales: los proyectos de trabajo a través de la WWW. – Manuel Area Moreira
Estamos haciendo una Webquest. Relato de una experiencia en la formación inicial de maestros. – Ana Duarte Hueros e Isabel Pavón Redondo 33a
La escuela rural, ¿asalta la red?. – Cesar Bernal Bravo y Jesús Granados Romero
Aprender investigando con las TIC: Experimentación de un proyecto de investigación escolar. – Francisco de Paula Rodríguez Miranda y Francisco Joaquín Diez Magro
Aprender investigando con la ayuda de las TIC: Algunas aportaciones de referencia. – Francisco J. Pozuelos Estrad
* TANTEA
Proyecto La Amistad: Las cartas como los momentos de aprender. – Gisele Ramos Lima y Eledy Motta Studzinski
Pera no perder el Norte. Orienteering a través de Arteaga. Salidas de campo para buscar, encontrar y no perderse. – José Luis Bardón
La vida cotidiana en el centro escolar. – B. Zufiaurre, L. Pellejero y A.M. Albertín
La música del discman. – Gabriela López Bono
Un juego de mesa adaptado a la clase de Educación Física. – Pedro Sáenz-López Buñuel
La Educación Social: Una alternativa educativa comunitaria. – Femando Sánchez Lanz, Manuela Castaño Garrido e Isabel García Duarte
* COMENTAMOS
EDITORIAL LA ESCUELA NO ES UNA PREPARACIÓN PARA LA VIDA, DEBE SER LA VIDA EN SÍ
En estos tiempos de continuas reivindicaciones de los sectores más conservadores de la sociedad española para mantener unos privilegios y prebendas que la LOE aspira a reducir, creemos importante incidir en un elemento nuclear en todo proceso de reforma educativa.
Tradicionalmente éstas han introducidos más cambios estructurales que reales en los procesos educativos, precisamente por esto cualquier reforma del sistema educativo debe de plantearse como objetivo prioritario promover un cambio de mirada del profesorado sobre su función en el acto educativo o lo que es lo mismo promover un replanteamiento de las formas de enseñar en las sociedades de la información y comunicación. Cualquier reforma del sistema educativo debería contemplar un conjunto de acciones para cambiar, modificar y enriquecer el conjunto de ideas que sobre la educación predominan en la sociedad [tanto entre el profesorado como entre las madres y padres y demás sectores sociales,…] sobre el papel que la educación formal debe desempeñar en la formación de las jóvenes generaciones y de cómo las instituciones educativas deben adaptarse a las nuevas exigencias formativas que plantea la actual sociedad de la información y la comunicación.
Es una opinión muy generalizada que la vida y la escuela se mueven en dos territorios diferentes muy difíciles de acercar por cuanto sus objetivos apenas convergen, cuando habría que aspirar a acercar la escuela a la vida si se desea promover el deseo y la emoción por aprender y percibir la vida como un aprendizaje. Sin embargo, cada vez es más raro que el viaje educativo promueva el deseo de aprender y la capacidad de asombro como algo fundamentalmente necesario para que se produzca un aprendizaje real y auténtico. Esta ilusión y deseo que se puede percibir aún en los ojos de los niños y niñas de los centros infantiles debería animarnos a encontrar la fuerza e ilusión para enfrentarnos a un cambio de mirada sobre la cultura, la enseñanza, el papel docente, el aprendizaje,… sobre el papel de la escuela en la sociedad de la información y la comunicación. Pensamos que es necesario e imprescindible evitar la rutina que empuja a la repetición una y otra vez impidiéndonos ver las cosas nuevas y diferentes, sólo así podremos ofrecer a nuestro alumnado ilusión y deseo de aprender. Al caer en la rutina, nos arriesgamos a perder el estímulo que nos podría ofrecer nuestro trabajo, dejamos de preocuparnos por lo que de verdad es necesario ofrecer a nuestros alumnos y alumnas. Deberíamos, con más frecuencia, hacer una pausa para reflexionar sobre lo que estamos haciendo en nuestras clases, en particular, y en las instituciones educativas [escuela, institutos y universidades], en general, para empezar a considerar nuestra vida diaria como una serie de inesperadas oportunidades.
No debemos olvidar que vivimos en una sociedad en continuo cambio aunque estemos convencidos que lo sabemos casi todo o de que, al menos, es posible saberlo todo. Aún así, no podemos dejar a un lado la ignorancia solamente por el hecho de poseer información y de usar Internet. Existen y continuarán existiendo muchos docentes y profesionales de otras ramas que están convencidos que, más allá de lo que conocemos, aún queda mucho por descubrir y saber, pero sobre todo piensan que las posibilidades de asombrarse con algo pueden llevarnos a seguir aprendiendo aunque se consideren elecciones éticas.
Es evidente que los límites de nuestra ignorancia cercenan nuestra capacidad de cuestionarnos a nosotros mismos, reduciendo el deseo de ir más allá de la frontera de lo conocido y reconocible, o de buscar el significado de nuestras propias acciones o de nuestra propia vida. Somos conscientes de la dificultad que entraña para el profesorado cambiar su mirada y construir y practicar una nueva manera de relacionarse diariamente con su alumnado y con las experiencias elegidas y llevadas a cabo juntos en las clases.
Con frecuencia nos vemos empujado a buscar confirmación de lo que pensamos, creemos y hacemos. Solemos identificarnos con nuestras ideas y nuestras teorías. Cambiar nuestra manera de pensar, reconsiderar nuestras teorías y creencias bdsicas para descubrir y comprender sus limitaciones se percibe como una derrota personal. El resultado se experimenta más como una pérdida que como el principio de algo nuevo, haciéndonos prisioneros de nuestras concepciones y de la inercia,… por eso con frecuencia cerramos la puerta a nuevas formas de percibir, entender y actuar. Pero las nuevas ideas florecen por doquier,… pero es necesario reconocerla como pruebas de algo abierto, dinámico y contextualizado.
En los diferentes números de nuestra revista, así como en otras revistas pedagógicas que están en la misma línea, se pueden descubrir múltiples y variopintos intentos colectivos e individuales de buscar nuevas formas de “hacer escuela”. Estos intentos, efectuados con mucho esfuerzo e ilusión, ofrecen al colectivo docente la oportunidad de construir algo nuevo poniendo de manifiesto que la escuela no se renueva solamente con leyes y normas, ni instaurando diversas pruebas para medir o determinar si el alumnado se adapta al sistema educativo y/o alcanza los niveles mínimos exigibles.
Una reforma o innovación sólo será real cuando sea capaz de producir nuevas formas de pensamiento y acción para transformar la escuela en una auténtica comunidad educativa que ha cambiado las acciones y pensamientos generados por la vida diaria en las aulas o centros educativos. Una escuela que se preocupa no sólo de que el alumnado aprenda a escribir, a leer, a dominar las operaciones básicas, a usar el ordenador correctamente,… sino que, sobre todo, es una escuela que aspira a abrirse a la vida, a generar vida en su interior porque es capaz de generar curiosidad, placer en el aprendizaje,… pero sin olvidar promover nuevas formas de comunicación y relación basadas en el diálogo, el consenso, respeto, en la solidaridad, en la cooperación,…
Sólo entonces podremos decir que la escuela no es una preparación para la vida, sino que es la vida en sí.