KIKIRIKÍ…Nº 80. Marzo-abril-mayo 2006. DOSIER:. * Autonomía, conciencia, investigación y  cambio educativo 

SUMARIO COOPERACIÓN EDUCATIVA KIKIRIKI, 80
(MARZO – ABRIL – MAYO 2006)

* EDITORIAL:.
Reivindicando una enseñanza para la comprensión.

* DEBATE: 
Repensar el desarrollo profesional docente .
La formación docente en la sociedad de la información.    – Rosario Mérida Serrano…
Repensar el desarrollo profesional del profesor de  Educación Secundaria en tiempos postmodernos.    – Antonio  Bernal Guerrero. 0

* DOSSIER:.
* Autonomía, conciencia, investigación y  cambio educativo
La democratización de la enseñanza y del currículum.    –  María José Navarro Montaño
La política de la reforma educativa: cuestiones de  autonomía escolar.    – Jesse Goodman
Relevancia, intensidad y actividad como ejes de una  escuela eficaz para todos.    –  Encarna Soto
Comprender la prolepsis a través de la investigación de los profesores.    –  Phillip White
Algunas lecturas para tratar de cambiar la práctica educativa.    –  Joaquín Ramos García.

* TANTEA
Compartir El Quijote con los más pequeños.    –  Isabel Martínez Soler
Asombrados por nuestro cuerpo.    –  Francisco Javier Luque García
Dificultades docentes e inmovilismo pedagógico. Algunas experiencias de formación del profesorado.    –  Domingo Marrero Urbín

* COMENTAMOS

 

EDITORIAL REIVINDICANDO UNA ENSEÑANZA PARA LA COMPRENSIÓN 

Los continuos avances tecnológicos y cibernéticos junto a la saturación informativa actual hacen necesario  repensar la función socializadora, compensatoria y formativa de | la educación en las sociedades  postmodernas actuales; sin embargo las instituciones educativas siguen ancladas en un conjunto de rutinas y  prácticas muy difíciles de modificar. La educación debe ofrecer a sus educandos razones para educarse y  desarrollar una interpretación y comprensión crítica de las creencias y valores que mediatizan y estructuran  sus percepciones y experiencias de la realidad. Es muy importante que el alumnado adquiera las herramientas  y las estrategias necesarias para interpretar y comprender críticamente su mundo personal y social pero  también es muy importante que conquiste los recursos y medios para sustituir la subordinación, conformismo,  insolidaridad, egoísmo, individualismo… por otros valores más acordes con la condición humana.

Asumir que la educación es un medio para favorecer en el alumnado la comprensión y transformación de su  realidad personal y social, significa que cualquier actividad educativa realizada en la escuela o fuera de ella no  puede, ni debe, quedar en una simple transmisión de información, que por otra parte queda rápidamente  obsoleta, ni en un mero dominio de las técnicas instrumentales básicas, o en una simple aplicación de destrezas y un aumento de capacidades sino que debe de aspirar a ser un proceso comprensivo que aspira a  orientar a las jóvenes generaciones en el marco de una sociedad democrática divergente y plural. Pero esto  sólo será posible si la escuela es capaz de construir una nueva cultura escolar inspirada en la comprensión y en  el respeto de la diferencia y del desacuerdo y basada en la participación activa y democrática del alumnado en  la vida escolar de modo que el diálogo, la negociación y el consenso sean algo más que una simple declaración  de intenciones para convertirse en sustentos de una actividad educativa que fomenta la reflexión y la critica  como medio de reconstruir la cultura y crear un conocimiento de acción con capacidad de buscar alternativas, de manera compartida y solidaria, a los múltiples problemas que la vida plantea. :

Reivindicar una enseñanza para la comprensión significa conferir o transferir la responsabilidad de la  construcción del conocimiento a un alumnado que tiene la posibilidad de participar activamente en su propio  aprendizaje porque puede hacer propuestas que le permitan relacionar el conocimiento escolar con su propia  vida. Esto no significa reducir la responsabilidad docente sino, más bien todo lo contrario al adaptar el rol  docente a las necesidades del momento histórico presente, ampliarla para que abandone su tradicional papel  de transmisor y evaluador para convertirse en un profesional crítico y reflexivo que propone, dinamiza, apoya,  facilita, estimula y organiza un variado conjunto de actividades y tareas escolares en torno a problemas o  proyectos de trabajo que, consensuados con el alumnado y teniendo en cuenta sus motivaciones más  próximas obvian la rígida y encorsetada estructura de la lógica disciplinar, favorecen la reconstrucción de la  cultura experiencial del alumnado hacia formas cada vez más complejas y evolucionadas según sus  necesidades de desarrollo personal y social. Cuando hablamos de una enseñanza para la comprensión es  necesario resaltar el importante papel que en ella juega la evaluación, no como instrumento de coerción y  selección, sino como herramienta consensuada individual y colectiva que permite reconocer y situar el papel  de cada uno de los elementos que intervienen en los procesos de enseñanza/aprendizaje y que amplia su foco de acción al proceso de planificación y puesta en práctica de la enseñanza en un determinado contexto.

Favorecer, desde las instituciones educativas, la comprensión crítica de la realidad implica partir, y tener en  cuenta, no sólo la diversidad cognitiva, los diversos ritmos y estilos de aprendizaje, la cultura cotidiana y los  diferentes intereses del alumnado; sino también las necesidades individuales y contextuales, y la necesidad de  dotar a dichas instituciones de un ambiente flexible, estimulante, reflexivo, democrático, descentralizado, cooperativo e integrador que permita superar la dicotomía entre las finalidades educativas y el conjunto de sus  prácticas, entre lo que se quiere o intenta hacer y lo que realmente se hace. Esta ruptura en la vida  académica sólo será posible si el profesorado modifica sus concepciones sobre la cultura, el conocimiento y la  realidad para iniciar un progresivo y constante cambio de mirada sobre la finalidad de la educación y el papel  de las instituciones educativas en la sociedad actual, sobre su propia actividad pública, sobre el alumnado,  sobre la cultura y sobre el mundo. Un cambio de mirada que le permita transformar su forma de representar el  conocimiento y la forma de relacionarse con él y comprender la complejidad, la globalidad y la  multidimensionalidad de la realidad actual. Sin embargo, es imposible adaptar las instituciones educativas a los  tiempos de cambio e incertidumbre actuales sin cambiar los contextos y las prácticas de enseñanza, sin  cambiar la actitud del alumnado ante la actividad educativa y sin modificar los valores, las creencias y las ideas  que fundamentan la acción del profesorado y del alumnado.